Un sindicato noruego financia las exhumaciones de memoria histórica en España

Las víctimas del franquismo no son víctimas, es el mensaje que transmiten las instituciones. Cerradas las otras puertas, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) opta a las subvenciones para las asociaciones de víctimas del terrorismo y la Administración les contesta que “no representan a ninguna víctima del terrorismo”. Empresas funerarias meten el cazo en las excavaciones en cementerios municipales y envían facturas a los familiares de asesinados. Los ayuntamientos interpretan exhumaciones como “trabajos arqueológicos” y piden miles de euros a los descendientes. El Estado ni está, ni se le espera, en la recuperación de las víctimas de la Guerra Civil y la represión franquista.

El verano es temporada alta para la búsqueda de abuelos, tíos o bisabuelos desaparecidos durante 70 años, debido al carácter voluntarista de este trabajo, donde forenses, arqueólogos o activistas aportan su trabajo durante las vacaciones. Todo lo demás –excavadoras, gasolina, pruebas de identificación– se paga con pequeñas aportaciones de socios o vía crowdfunding, como la que tendrá lugar el 21 de julio en el Monte de Estépar (Burgos).

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